La situación en los normalmente afectados por la plaga de
langosta se mantuvo en general tranquila en este año, habiéndose detectado tan
solo la cría de insectos en pequeña escala.
Los fenómenos meteorológicos extremos, incluyendo las
lluvias torrenciales, tienen el potencial de desencadenar un aumento masivo en
el número de langostas. La lluvia aporta humedad al suelo para que los insectos
pongan sus huevos, que a su vez necesitan absorber agua, mientras que las lluvias
permiten también que crezca la vegetación, que las langostas necesitan para
obtener alimento y refugio"
"Los efectos de
una plaga de langosta pueden ser devastadores en los cultivos y pastos y por lo
tanto, poner en peligro la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia
rurales".
Tras levantar el
vuelo, una manga de langosta puede desplazarse hasta 150 kilómetros al día empujadas
por el viento. Las hembras llegan a poner 300 huevos a lo largo de su vida,
mientras que un insecto adulto puede consumir más o menos su propio peso en
alimentos frescos por día: alrededor de dos gramos. Un pequeño manga se come la
misma cantidad de alimentos a diario que unas 35 000 personas.
Climático y lucha contra la langosta
Si bien se cree que estas medidas han tenido un papel
importante en la disminución de la frecuencia y duración de plagas desde la
década de 1960, hoy en día el cambio climático está llevando cada vez más a
fenómenos meteorológicos impredecibles y extremos y plantea nuevos retos sobre
la forma de combatir a las langostas.
Mientras que el número de langostas disminuye durante las
sequías, a menudo se producen brotes de langosta tras las inundaciones y los
ciclones. Si no se controlan, estos brotes pueden conducir a plagas. Por su
parte la temperatura determina la velocidad de desarrollo de los insectos: si
son más cálidas pueden acortar los períodos de incubación y maduración y hacer
que aumenten las generaciones de langostas en un año.